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Patrimonio-Reconversión/ Eduardo Cruces

Patrimonio – Reconversión
Eduardo Armando Cruces Ayala



Y cuando trascendiese en una mina subterránea, que las vigas que mantenían su firmeza para el libre vínculo de las galerías entre sí, de un día a otro cediesen, y se propiciara el derrumbe interno, ¿No quedarían sin embargo en pie espacios intermedios? flujos aislados y separados por escombros se articularían como vacíos llenos, plegados en sí mismos y pausados por la espera, añorando ensamblarse de manera renovada para no perder en parte el continuum fluido de su veta.

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Hay un territorio trazado por el progreso, altamente limitado y delimitador, que separa las extracciones de la historia a modo de cortes. De estos cortes son registrados a veces ciertos residuos como emblemas históricos, para así dar cuenta de manera pregnante de particulares procesos de producción. Estos restos, puestos al lado del continuum de la historia, intentan problemáticamente insertarse como emblemas de procesos caducantes o infinitos, y por ello, delimitadores de un supuesto origen en común articulado mediante la constante repetición. Pues bien, estos residuos emblemáticos de la producción se denominan patrimonio.
Los residuos emblemáticos no se registran en el antes de un proceso, sino en su después, insertados no en la historia misma, sino al lado de ella, residuos que se mantienen abiertos para ensamblarse con otros patrimonios, derivados de otros residuos de un después del proceso de producción. Sucede, que el patrimonio no es excluyente sino altamente relacional, pues su aspiración es ser referente constructivo de manera natural por excelencia. Por ello, los residuos emblemáticos están abiertos a ensamblarse siempre y cuando procuren a pesar de la separación del tiempo, engendrase a sí mismos constantemente en la historia. Y es que el patrimonio logra posicionarse, sólo cuando la producción toma conciencia de registrar su particular modo de limitar y delimitar la historia: la de los productores pregnantes.
Los residuos emblemáticos se materializan mediante los objetos que los evocan y las conmemoraciones que los invocan, llamados a veces “bienes culturales” u “obras” e incluso separados mediante contraposiciones de “tangibles” o “intangibles”. Estas denominaciones prolongan la eterna disyunción discursiva entre el cuerpo/espíritu (y su analogía forma/materia) para así desplazar su designio dominante y no justificar la arbitrariedad de todo su registro. Nominaciones de lo mismo y lo diferente, que intentan a duras penas aferrarse sobre sí mismos y separados de sí desde su anverso a reverso, para darle viscosidad a un supuesto fundamento unificante que ciña todo proceso a una totalidad histórica: la de “mi pertenencia”. Pero este intento de generalidad, no puede presentarse más que por fragmentos, partes al lado de otras partes que se relacionan y ensamblan, conservando en sí mismas todas las fisuras de sus cortes, pequeñas fugas plenas de fallas.
Y es que el patrimonio procura asentar un orden y una estructura de aquel caos que acontece de todo después del proceso de producción y clausura. El deseo de configuración deviene residuo emblemático, el cual mediante su jerarquización, devuelve la propuesta a una concepción coherente y plena para la convención.
Si bien el patrimonio es un corte de asentamiento, el confinamiento de la historia para un emblema, limitante y delimitador en su proceso de consumir los restos, extraído y registrado por los productores pregnantes, no puede escapar del progreso y de su constante actualización que tensiona todo ello que quiera permanecer como bien estable y neutro, con valor y sentido fijados de una vez y para siempre, sino como un corte del flujo convencionalizado, pero permanentemente en tensión. Una tensión del patrimonio es la reconversión, porque así misma es una práctica del progreso que le transfigura, para así reinsertarlo en nuevas condiciones de productividad. La reconversión invierte prácticas aceleradoras, asintiendo como impulso que todo convierte y que inclusive aquello ya convertido puede reconvertir. Lubricado por una síntesis conectiva de disímiles patrimonios, la reconversión extrae los residuos registrados (patrimonio a) y los actualiza para nuevos medios, ensamblándolos por su flujo con otros residuos (patrimonio a’, a”, a”’…).
Como abandono o saqueo, fuego o terremoto, son actualizaciones fulminantes y paulatinas de la producción, la reconversión es también una actualización del mercado, y como la industria/naturaleza y el arte/industria no son contrarios ni excluyentes, también mercado/arte es un mismo y único proceso al lado del continuum de sus flujos, reconvertidos constantemente. Sin embargo, el patrimonio no es un efecto de la reconversión, sino el objeto residual que cruza toda su transfiguración al lado de ello. El patrimonio en cierta medida es la caja negra de la reconversión, cuyo sentido es no sólo actualizarlo como objeto registrado, sino a toda la realidad que viajaba ya con ello. Toda reconversión conserva del patrimonio aquello que sirve a su actualización, porque potencialmente permanecía ya en el residuo lo que la producción deseaba de suyo: numen.

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El pueblo de Lota se manifiesta desde su referente constructivo local, como una pieza ejemplificadora para el ensayo de las prácticas de actualización. Luego de desplegar un proyecto industrial por más de 150 años en la materia del carbón, registró la realidad particular de un pueblo–carbonífero por lo poético, narrativo, mágico, social, ercológico y lingüístico que ello sintetizaba. Sin embargo, dicha configuración se presenta en tensión y desborde, ya que han pasado 13 años de la clausura de su proyecto y aún se ejerce un plan de reconversión laboral sobre todo hacer minero. Estas prácticas han suscitado convivir imágenes que aluden/omiten representar la realidad del pueblo-carbonífero al mismo tiempo y en un mismo soporte de circulación. Sucede que la reconversión extrae un corte de flujo del proceso clausurado, lo separa y ensambla sus restos en otros procesos de producción (apir–panadero, etc.), ajustándolo por derivación a un nuevo soporte de circulación (mina–panadería, etc.). Esto en ninguna medida es apocalíptico, puesto que es una práctica agenciada constantemente en el flujo: (artesano–jornal/gubia–martillo), (grabador–diseñador/prensa–computador), convenciones de la dualidad que no se separan completamente sino que conviven desplazándose en su propio hacer, rostros anteriores no excluidos más que en capas superpuestas.
La reconversión exige al productor engendrarse a sí mismo para producir cuando ha clausurado el proyecto. Para lubricar el ensamble, antes ha separado su particular proceso, ha conservado aquello que tenía potencialmente de suyo, y ha dejado al descubierto su heterogéneo origen (o su puerto multilector). La crisis de la reconversión sólo se visualiza por actualizaciones multitudinarias, porque eleva la inserción de posibles fallas y la inestabilidad configuradora por residuos de corte poco resilientes. La reconversión llama a esto fallas de origen.
El progreso deviene ruina de aquello que desplaza ser reconvertido, no necesariamente por exclusión, sino también por una reconversión ineficiente o una reconversión omitida. Sólo cuando la producción ha tomado conciencia de lo fluido que puede ser el corte, es que la reconversión actualiza los residuos y los ensambla en nuevos procesos. La reconversión es una actualización fulminante de la producción, altamente consciente y crítica.
Todo pueblo clausurado de su proyecto pregnante es una alegoría del progreso y del devenir propiciado por la actualización, del cual una unión indisoluble entre objeto y sentido ya no es inmutable ni infinito, sino cuestionable y fragmentable: Imágenes omitidas, aludidas, reiteradas y quebradas, dislocaciones del rostro e intercambios de cuerpos, iconos quemados, ladrillos volando por todo el espectro utópico. Luego de la reconversión lo que antes era fijo y determinado, “homogéneo”, hoy se asienta en el proceso y sus fallas, en sus flujos y sus cortes.

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Cuando se clausura el proyecto de la industria/naturaleza o del mercado/arte, el inventario es el dispositivo técnico altamente configurador de los residuos, los cuales no podrían reconvertirse sin su registro previo. Para designarse una nueva partida en la producción, el inventario es primordial para toda actualización.

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La clausura multitudinaria del proyecto, devela todas las contradicciones y fisuras de la producción, en el cual nada es homogéneo ni eterno. Esto no necesariamente problematiza la totalidad ni la unidad, más bien vislumbra que lo incompleto y lo disforme también conviven en la fruición de ello. El quiebre, hace proclive el deseo de aferrarse a la obra única u modelo pregnante, salvo como testimonio de un origen generado por otros quiebres. El origen es la separación.
El modelo pregnante siempre a partir de su particular práctica, configura todo un sistema de jerarquización saciado de vías seguras y letreros de señas, sin embargo al quiebre de su flujo, pulsaciones de sentidos son desparramados por todo el territorio, vislumbrándose no sólo senderos que se bifurcan, sino también galerías subterráneas incomunicadas por derrumbes internos. El coleccionar y clasificar de igual manera son arbitrariedades del inventario.

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Un estudio de la realidad de producción y de sus prácticas de actualización, no se propician necesariamente por la colección (síntesis) de restos extraídos desde lo universal. Una síntesis extraída y separada por restos desde lo local (o de diversas localidades emplazadas desde una misma materia de producción) desplaza su idealización totalizadora, y manifiesta lo quitado y lo omitido. Una relacionalidad coordinada sólo por el deseo de producir desde la materia que ofrece todo pueblo, en tanto contexto colmado de experiencia y proyección.
Sin embargo, “estudio” y “síntesis” son también arbitrariedades de la sistematización, y toda sistematización es una universalización de lo local, del cual no hay más árbitro que la mirada del coleccionista, con todo el polvo que su ojo guarda.

6
Ya sea en el flujo, afuera, arriba o también subterráneamente, el productor debe ser resiliente a su origen de separación, para propiciar el engendrarse a sí mismo y actualizar todo su medio.

7
Todo pueblo fue pueblo utópico, toda construcción fue maqueta y diagrama, toda ruina un imaginario, toda realidad deseo. Todo objeto no sólo un sueño sino también pesadilla.


8
La caja negra viaja dentro de aquello mismo que le da sentido pleno.

9
Tangible e intangible, cuerpo y espíritu, forma y materia, anverso y reverso; son luchas tan eternas como la lucha misma y la avenencia, lo eterno y lo finito.

10
Y el origen es la separación.

Desproceso-Desestructura/ Daniela Guerrero

Desproceso – Desestructura
Daniela Viviana Guerrero González



“Cuando pienso cómo fui de estudiante, que relaciones establecí y que aspectos de mi vida son en el ámbito del arte los más rescatables, siempre llego a la misma conclusión, si no hubiese visto, oído, participado y conocido a quienes conocí, nada de lo que actualmente hago tendría sentido”

(Lota, martes 10 mayo 18,30 hrs.)


…Me y nos pienso –explayando sobre recuerdos –releídos –corregidos –meditados –intentando comprender –un mapa mental repleto de escalones –algo de memoria –algo de reflexión…
Algo de verso
Carrusel de acontecimientos del pasado que se concadenan entre lo público y lo privado…
Un entramado
Un suspiro personal, anécdota de un
Momento
Mujer de un tiempo, habitante de un espacio que se construye y destruye en etapas. Una comuna que vivió por años a la sombra de una empresa minera que cerraba sus puertas debía reconvertirse. ¿En qué? Nadie tenía muy claro el tema, la única certeza que se abraza entonces desde lo alto era que todo iba a cambiar.
Reconversión era la palabra.
Talleres artísticos, colectivos culturales, política que instrumentalizaba por medio del arte, arte espontaneo, arte político, arte académico, verso con o sin sentido, discurso profético u oportunista. Movimiento poético, circulación circense, popular y académica, para donde mirase existían vestigios de un movimiento que nos y me hacía pensar que el arte era una práctica cotidiana. Tuvimos al alcance de nuestra formación y crecimiento casas de la cultura con vida real en donde el artista docto conversaba sin dramas sobre teorías que el artesano no comprendía, pero venía ejecutando desde siempre. Talleres de pintura, xilografía, teatro en todas sus manifestaciones, fotografía, escultura y poesía.
TODO GRATIS, LLEGAR Y LLEVAR, LLEGAR Y APRENDER. LLEGAR Y LEER. LLEGAR Y SENTIR. LLEGAR Y VIVIR. LLEGAR Y CREAR.
LLEGAR Y ENCONTRAR–SE/ ENCONTRAR–NOS/ ENCONTRAR–ME
Radios comunitarias en las que se podía experimentar, agrupaciones de artesanos y artistas populares que daban y permitían la cabida de seres que anecdótica, casual, voluntaria u obligatoriamente habían volcado lo infernal de una adolescencia en la participación de actividades culturales. Grupos de universitarios generando por voluntad moral o por ideología social, preuniversitarios populares que funcionaban en espacios donde también habían poetas, músicos y pintores. Trabajos poblacionales en donde igualmente siempre se consideró al arte no como un tema accesorio sino como una posibilidad concreta de despertar y nivelar el capital cultural que se venía a pedazos.

(¿RECORVERSIÓN ALGUIEN SABE LO QUE ES RECONVERSIÓN?)

Acciones de arte y reflexión de cantores barbudos y de grave voz, pintores con acento español, ex mineros poetas.
Profesores–poetas. Profesores–dramaturgos. Profesores–pintores. Profesores–cantores.
Artesanos con rostro indígena, poetizas de rostros indígena, ex mineros que hablaban en una lengua inentendible, TODOS fluía como si fuera natural.
Al INICIO:
Un espacio
Un bar
Un teatro

AL RATO
Dos espacios
Dos bares

Y muchos lugares de los que te podías apropiar para generar por ocio, por vocación, por afición, por pasión, por desenfreno, porque sí y porque no; cultura y manifestaciones artísticas.
(La academia amateur llamada taller vino después, desde la institucionalidad que fuera. Todos en menos o mayor manera te permitían ser, desvariar e improvisar, codeándote con grandes como Andrés Pérez y Alejandro Goig, en teatro. Caamaño en Xilografía, y unos cuantos, no pocos en música y literatura. Todo un flujo al que nunca se le exigió aparente explicación)
Vino entonces el desafío de la creación.
Una ensalada SIN NOMBRE que no sabíamos de qué se trataba, pero funcionaba, la llamamos performance.
Una, dos, tres, cuatro obras, lecturas y montajes colectivos como si el azar fuese hilando los trazos para que todo funcionara a la perfección. Itinerando y leyendo por toda la región con un espectáculo que los artistas populares no entendían pero respetaban, sin drama ni escándalo. Bailando luego en la celebración valsecitos mineros y canciones kitsh que hacía de todo UNA VEZ MÁS

UN CARRUSEL VERTIGINOSO.

Proyectos concursables que nos obligaban a apropiarnos de festivales y administrar el aparataje burocrático del financiamiento del arte, festivales regionales, encuentros nacionales para reflexionar y actuar acerca de lo que es ser joven u artista mucho antes de que supiéramos lo que significaba todo esto.
Y la rueda giraba y se sumaba más y más gente Como si la cosa fuera contagiosa…

¡RECORVERSIÓN, ALGUIEN VIÓ LA RECOVERSIÓN!

En medio Artaud y el teatro de la crueldad confirmaba la importancia de asumir el espectáculo como una peste, DESDE LAS ENTRAÑAS, todo debía ser posible, todo tenía que ser posible, la razón sencilla e indivisible al quehacer cotidiano, era necesario.
DESPUÉS del juego, se presentó el oficio, aprender cual joyero a pulir la piedra bruta para que se MUTASE en algo que pudiera simular una piedra preciosa…
La lectura ya no era convulsiva sólo por necesidad
El placer de conocer
El cine no sólo para vibrar
Transmutarse en personaje
Igual que el Quijote una vida como imitación de una obra del arte.

Nace la pregunta del sentido, lo que sin academia no tenía otra consigna:
Necesidad de espacios para el arte… fuese este cual fuere…
Y la biblioteca pública se aborda
Y el bar del artista se aborda
Y el teatro ruinoso se aborda
Y la casa abandonada se aborda
Y el galpón abandonado se aborda
Y la ruina del muelle se aborda
Y la ruina minera se aborda
Y el parque se aborda
Y el sindicato de cesantes se aborda
Y la calle.

La cosa, esta cosa… se tornaba seria para muchos, época de opciones y con ello de paso a la hipótesis. La universidad aportó discurso, dio nombre a lo que se hacía desde mucho, complejizó la forma, separó las aguas en muchos casos entre lo popular y lo docto. Dividió y segmentó las manifestaciones artísticas entre aquello que entraba y aquello que no en el panfletito turístico de lo que era la ciudad. El trabajo en muchos mermó su oficio de artista, en otros consagró la apuesta.

RECORVERSIÓN, ¿DÓNDE QUEDÓ LA RECONVERSIÓN?

La Política le ganó la batalla a la rabia…
La rabia le ganó al esfuerzo y el esfuerzo sólo queda para algunos, algunos siguen pensando,
pensando mejor las cosas se pusieron difícil,
difícil fue para muchos seguir haciendo arte, arte ni parte ni espacio.

MUCHAS personas defienden, nada se consigue, nadie escucha, nadie entiende nada.
CUANTOS MUERTOS TENÍAMOS YA ENTRE NOSOTROS…
LOS LUGARES SE CAEN, LA CASA NO EXISTE, EL REFUGIO SE ARRUINA, EL MUNDO SE INVADE, PASAN LOS AÑOS
Y EL ÓXIDO
Y EL PERRO
Y EL PERO
Y ÉL
Y ELLA
Y LA
existencia que nos posibilitan vivir.
Expresión histórica de la que se vanagloria el imaginario colectivo, en su deambular que palpita y sangra en señal de vida.
¿Y la reconversión?

UNA EDAD, UNA EDAD QUE SE VUELVE se vuelve una problemática, en HIJOS DE UN intercambio cultural
UNA Crisis,
UN ANONIMATO EVIDENTE E IMPUESTO
Una identidad que se permea y nutre
UN escape que des-construye desde lo particular que es también colectivo.
UNA fisura teñida…
Nuevamente entonces LAS OBRAS Y EL ARTE que es mito, para buscar UNA respuesta parcial, siempre parcial.
Para vincular arte y memoria
Para rescatar poéticas
Para dar UN ABRAZO EN comunidad
Para logar resistencia a la muerte social

AVANCE, PROTESTA, POBREZA, UNIVERSIDAD, ONG, CONOCIMIENTO, POLÍTICA, PERVERSIÓN, AUTONOMÍA, FLUJO, RIZOMA, LENGUAJE.

Colectivizarse para pensar, unirse para crear, escapar… transmutar y heredar una reflexión y un vestigio de un algo perdido.
Nostalgia de todas las cosas. Querer y amar lo nuevo y viejo de la misma forma.
YO CREO –TU CREES –EL CREE
¿CREEMOS?
Producir, CREAR, SENTIR O SEGUIR MINTIENDO y sintiendo
Sobre
Una ciudad que desaparece… un devenir ruinoso hecho espuma… y que como pompa de jabón flota en el aire y huele.
RETOMAR una búsqueda
RESCATAR un sentido. REARMAR una conexión entre todas las cosas y entre todos nosotros, REPENSAR un deber ser personal y colectivo.
REVIVIR a la mujer bruja, porque no podía bajar a la mina
REITERAR el llamado a las muertes que son invisibilidades en arte.
REESCRIBIR cual es mi mirada desde la poesía…
RENOMBRAR lo tachado del habla oficial
RELUCIR la voz de mujeres y sus procesos
RESCATAR los otros vestigios de la historia…
RE–LEER un lugar que se DESDIBUJÓ… donde nadie asumió ni se reconvirtió de acuerdo a los principios éticos
Y actuales.
RECREAR un espacio de encuentro como abrazo, un lugar o un símbolo que distribuya y fluya arte.
Una noción de nosotros mismos, una función con otros que no somos ya nosotros
RECONSTRUIR materialidad dispersa en medio de la vida social NOSTÁLGICA POR Y CON SU GRITO.
UNA constelación de significados, QUE PERMITAN defenderse O preservarse.

Aproximación-Distanciamiento/ Oscar Gavilan

Aproximación – Distanciamiento
Oscar Fabián Gavilán Ortiz



“…Como no los dejaban emborracharse con el licor que se embriagaban los blancos, los negros aprendieron a emborracharse con ritmo, y el ritmo del baile se convirtió para los negros en aquello por medio de lo cual podían relajar su cuerpo, distenderse, descansar y revivir para poder seguir trabajando a la semana siguiente. Es decir, el baile, el gesto y el ritmo negro se constituyeron en aquello, a través de lo cual un grupo de hombres sobrevivió como población y como cultura”

J. M. Barbero-Dinámicas Urbanas de la Cultura



El breve trayecto que pretende recorrer esta mirada de la producción artística se sitúa desplazándose, en los últimos años en los territorios de Lota. Aunque no ensaya ser una verdad empírica aleve, sino más bien una visión eminentemente barroca, es solo un punto de vista que “… no es nunca una instancia a partir de la cual se capta una forma, es una instancia a partir de la cual se capta una serie de formas en sus pasajes, sea como metamorfosis –pasaje de una forma a otra-, sea como anamorfosis – pasaje del caos a la forma” (1), un punto de vista afectado de pluralismos de puntos de vistas y que bajo los cuales puede darse la verdad de una perspectiva singular que acontece y que deposita totalidad.
Este punto de vistas con atisbos descriptivo-explicativos, especie de conato de preguntas-respuestas, toma como punto de partida la fractura acontecida en la grieta transversal dejada por la clausura discursiva, si la tuvo, del régimen militar, esa culminación que hasta hoy acentúa sus sedimentos en diversos campos, que desveló todos los senderos posibles de transitar con una libertad no-simulada más, con plena determinación para circular por territorios posibles de abordar, afincando la idea de retomar lo que realmente deseábamos construir como Lotinos, como hijos de mineros y no-mineros apuntando siempre a ese centro seguro y aglutinador que era la mina: el sindicato, el pabellón, el pan amasado, Lota Green, la feria, la playa y todo acontecer que circulaba en torno a lo que más de un experto empírico fatuo podría llamar cultura lotina, minera, obrera, sindical, pueblo. Insospechadamente el devenir de esta clausura nos lanzó a lo inesperado, a un fin nunca propuesto, pues la recuperación del poder, de los espacios políticos, culturales y de lo público no aseguró contener el carácter-identidad de pueblo-ciudad industrial carbonífera, pues los tentáculos globalizadores del capitalismo y sus argumentos dislocaron esas pretensiones liquidando el discurso concéntrico de ciudad minera para disiparla en un collage de posibilidades de mercado que nos arrojó al sinsentido.
A pesar de estos quiebres paradigmáticos que cambiaron los modos de vida en la ciudad, que desestructuraron el sintagma carbón-minero-sindicato-izquierda-obrero-pan, desterritorializando además los circuitos económico-políticos-culturales de “lo Lotino”, podemos presuponer, desde la subjetividad y experiencia individual que se envuelven en estos pliegues que la incesante producción artística y sus prácticas nunca han estado ajenas en estos territorios a pesar de las aceleradas transformaciones que le son inherentes a esta ciudad inserta en los bordes de Latinoamérica.
¿Cuáles han sido los acontecimientos sociales que han reorientado las prácticas y producción-creación en el campo del arte en el territorio Lota?, ¿Qué y cómo es el arte en el espacio cultural lotino?

Hay dos acontecimientos socio-históricos significativos en la transformación de las prácticas y producción-creación artística en Lota que debieran ser considerados, uno de ellos es la disolución de la dictadura. Esta primera factura posibilitaba una cuasi-libertad democrática para que la población pudiera determinar su gobierno y poder local. La década de los 90 pletórica de deseo expande sus posibilidades de producción a través de jóvenes y no-jóvenes, no-militantes y militantes creativos organizados y colmados de consigna, los jóvenes artistas, artistas mineros y no-mineros vieron en las prácticas artísticas síntesis discursivas para sostenerse ante el estado-empresa-cabria que se deslizaba cientos de kilómetros bajo tierra hasta llegar a los sedimentos. Estos productores abordaron una producción cuyo sentido estaba determinado por la historia del minero-obrero-proletario que re-presentaban, aunque los tintes mezclados con consignas anti dictatoriales eran aun visibles, hasta aquí las producciones de arte no solo fueron un cúmulo de flujos agenciados con la historia social, sindical, popular, a través de organizaciones políticas, juveniles, estudiantiles, eclesiásticas de educación popular, con dirigentes y sujetos, donde lo minero-obrero-sindical aún permanecía como representámen fundamental en cada signo de lo que hasta entonces aún denominábamos creación. Por su lado la figura del estado-empresa del carbón hasta entonces mantuvo relaciones con ciertos creadores locales (del arte cuasi-institucional), incentivando acciones artísticas, el folclore y la disposición de espacios para estas prácticas.
Gran parte de la producción desplegada entre factura y fractura, fue eminentemente simbólica, rígida, de lectura cuasi unilateral, de significación devenida vida minera, aquí el movimiento obrero sindical y la actividad política partidista se diluyeron entre campo y campo.
En sus relaciones materiales lo artístico cultural como producción transitaba entre la literatura-poesía social, política y obrera, entrecruzándose con muralistas militantes que desplegaban consignas sobre murallas que se disolvían en discursos ekphrasticos de los textos-producciones de campos similares, ambas ligada históricamente a la militancia de partidos de izquierda como práctica-protesta anti-dictadura y por lo cual el discurso político, obrero y sindical se plasmaba en los muros-caratula como síntesis de acontecimientos que de ellas transitaban y luego como práctica comunicativa de las campañas insipientes para poseer el poder local. A lo lejos la pintura de caballete, académica y melancólica asomaba como conocimiento-culto cuasi-revolucionario. Con otras caretas el teatro era acogido en instituciones educacionales, seculares y populares. De otras esquinas melancólicas miraban el folclore y cantores populares el devenir de los acontecimientos haciéndolos baile y canción.
La entrada en escena del nuevo poder local-municipal pretendió delinear políticas artísticas culturales con el fin de aglutinar, reorientar en un solo discurso a los productores bajo una mirada institucional impregnada de las mismas relaciones emanadas de la historia local. Ciertos partidos de izquierda participantes del poder y la negación concertada de estos, vieron en la creación-producción una actitud ética, inherente al que hacer partidista, que acompañaba las conductas dirigidas para progresar moralmente después de haber luchado, para volver más justas las relaciones sociales, para hacer más humana y dócil las prácticas pragmáticas y materiales que comenzaban a tener las acciones políticas partidarias en sus inocentes disputas por dictaminar la vida. Hoy día al discernir sin inocencia muchas de estas prácticas las podríamos interpretar como simples objetos al servicio de un marketing proselitista y pseudo-educador.

Hablar de producción-arte y sus motivaciones actualmente en Lota significa decodificar los cambios ocurridos después de la segunda fractura “cierre de las minas del carbón”. Este cambio paradigmático producido por tal quiebre socio-cultural inicia un tránsito del sentido al sin sentido, desestructurado las categorías sociales y las relaciones de producción, transitando de un suelo firme y fértil a uno inestable en la arena movediza de las inseguridades en que los pocos vestigios de sentido son agrupados por la máquina social-capital bajo la sigla “lota sorprendente” decodificándolos en trazos de circuitos turísticos posibles como única re-inserción en el mercado de los patrimonios.
Los desplazamientos inciertos de la identidad dan paso a una marginalidad lanzada a cortes de márgenes aún más al límite de lo urbano-pueblo, a las fronteras de la imaginación que permite mayores elementos para la creatividad de los artistas cultos y populares, aquellos que sienten ¿Una derrota insospechada o el triste devenir de las territorializaciones del capitalismo? Por ahora esta fractura de la fractura, o más bien sus intersticios, se forman como pliegues que envuelven la historia ocurrida, oculta y recubierta en cada uno de nosotros como tragedia o como fenómeno que permite simplemente producir realidad a través del deseo como única salida.
Acercándonos al lenguaje de lo post, podríamos decir que lo ocurrido en Lota es un quiebre inquietante como superposición de la máquina social sobre la maquina despótica, consideremos aquí que el rol del estado era parte fundamental en la interpretación de sentido de los sujetos, les entregaba seguridad, les daba la forma a su estructura de vida inmodificables, en cambio ahora el sentido-identidad debe reconstruirse desde sus sedimentos y esquirlas a través de las imágenes del mercado “ya no tenemos empresa que nos reponga gratuitamente las ventanas rotas, ahora debemos pagarlas”.
El artista neurótico militante se quedó instalado en los viejos territorios, en los residuos arrojados por este salto de la representación local de la máquina despótica a la máquina capital, ahora el deseo ya no posee el padre-empresa que le da todo para desplegarse en el consumo impuesto al filo de las reglas impuestas, más aun ya no posee el gran-relato político que lo delimita éticamente en base a reglas simbólicas totalizantes.
En estas nuevas circunstancias, en que el mercado transnacional, la globalización y la irrupción de las tecnologías que no están ajenas rehacen el imaginario, hacen que el deseo se desarrolle en el objeto del deseante construyendo una nueva realidad. Así se des-hacen los nuevos artistas deseo-cuerpo, nuevas máquinas esquizo productoras de realidad, que conviven con un no-padre moralizante, con relaciones de producción en proceso que reterritorializan los campos minados por completo ya en sus fugas ya en el capital.
¿Serán estas dos fracturas las verdaderas rupturas que han servido de materialización del deseo en nuevas producciones y prácticas de arte en Lota?
¿Por qué producción arte en Lota?, ¿Si la cultura es patrimonio acumulado y crecimiento en permanente renovación donde cumple un rol fundamental la creación y creatividad de artistas, entonces cual es el aporte del arte a este nuestro patrimonio?, ¿Cuáles son las motivaciones de los artistas, gestores culturales, agentes culturales e instituciones por generar acciones o incentivar la producción de arte en lota?, ¿Por qué y cómo se ha llegado a las nuevas formas de producción?, ¿Cuál es la función de sujetos y colectivos actuales en estos procesos artísticos-culturales que se vienes gestando post cierre de las minas del carbón?
Tal vez las rupturas-fugas y respuestas vienen por otro camino danzando silente de las nuevas maquinitas deseantes de arte.











Notas
(1) Ideas extraídas de Conversaciones, Deleuze.
Lecturas de interes:
Capitalismo y esquizofrenia. Deleuze-Guattari
El espacio cultural latinoamericano, bases para una política cultural de integración. Garretón, Martín-Barbero, García Canclini.
Dinámicas Urbanas de la Cultura. Jesús Martín- Barbero.


LOTA EN TRES TIEMPOS
O como entrar en la veta saliendo.

Otoño 2011

Oscar Fabián Gavilán Ortiz
Daniela Viviana Guerrero González
Eduardo Armando Cruces Ayala















LOTA EN TRES TIEMPOS
O como entrar en la veta saliendo.

Caserío se conforma desde el año 2007 en Lota, con la propuesta de generar un nudo articulador de prácticas artísticas, mediante la producción de obra y también la cooperación creativa, donde la reconversión ejerce ahora un puente entre diversos registros y disímiles agentes creativos de manera pública y manifiesta en la intrazona del carbón.
Actualmente invitados por Plus, hemos sumado a nuestras actividades y encuentros, conversatorios semanales en nuestro pequeño espacio y taller, de los cuales por azar en cada ocasión se han sumado amigos y amigas, siendo con sus reflexiones también parte del proceso textual.
Dicho conversatorio duró el otoño 2011, decantando en tres textos abordados por tres miradas, del cual partimos preguntándonos que hacíamos en el pueblo que producíamos, porque hacíamos lo que aquí hacíamos, y por qué constantemente otros desde afuera también hacían lo que de aquí hacían.
Hemos asumido una posición que es un tiempo pero también un momento, una mirada panorámica y a la vez parcial, una mirada vivencial, un registro desde el accionar personal y holístico, siempre fragmentado y no absoluto. Diferentes tiempos, que si bien no nos separan, nos entrelazan y nos traman.







Escriben:
Oscar Gavilán (1972). Desarrolla la pedagogía en filosofía y semiótica, a la par como actor.
Daniela Guerrero (1981). Actualmente genera una propuesta como poeta y profesora de español.
Eduardo Cruces (1987). Actualmente desarrolla como artista visual un proyecto de creación por la cuenca del carbón.

Caserío. Proyecto en reconversión desde el año 2007
www.proyectocaserio.blogspot.com
Pedro Aguirre Cerda 889, Lota













Entrada – Salida
Caserío

No es secreto, que en tanto pueblo emblemático de las utopías ruinosas del progreso, Lota ha sido referente desde siempre de diversas propuestas de arte, investigaciones, reflexión y estudio, y últimamente de manera bifurcante: Teatro, poesía, música, plástica, performance, narrativa, pero también arquitectura, sociología, historia, filosofía, economía, mercado. Diversas miradas han registrado el devenir inopinado de su producción infrenablemente, las cuales como toda apropiación han transfigurado su recurso numinoso en una propiedad incendiada constantemente en el universo, del cual ya no tiene residente, pero si bastantes visitantes.
Hemos emplazado producir nuevamente desde Lota, pueblo apropiado disímiles veces, porque en parte hemos asumido nuestra posición en el quiebre de su utopía con todas sus fugas y cortes, del cual no tenemos la verdad ni certeza absoluta. La saturación de modelos emplazados desde este territorio, nos bloquean constantemente de crear nuevas imágenes, sentidos y notas. Acaso coleccionar sus partes sería una sistematización hermosa del proceso, pero al parecer hemos optado por seguir creando en el flujo, aunque sea deconstruyendo, seguir extrayendo los restos a la vez que los consumimos, seguir entrando en la veta saliendo.
Si bien nacer y que nuestros padres y madres también hayan nacido en este pueblo y aún no nos hayamos ido, no nos suma ni resta propiedad de hacer y decir lo que decimos y hacemos, algo nuevo puede salir de todo ello.